Ubicada en el centro de la capital vizcaína, la firma de alta costura para el hogar fusiona la tradición artesanal y la confección a medida
Photo: ©Mireya Lopez
El valor de un objeto reside en su capacidad para perdurar y contar una historia. Bajo esta filosofía opera Los Encajeros, una empresa familiar fundada en 1880 que se ha consolidado como un referente indiscutible en el diseño de ropa de hogar de máxima calidad. Dirigida hoy por Mónica Mendoza, representante de la cuarta generación, la compañía comenzó importando los tejidos europeos más exclusivos. «Mi bisabuelo se dedicaba a importar puntillas de Bruselas o linos irlandeses de la mejor calidad», rememora. Sin embargo, el negocio evolucionó a partir de los años 40 y 60 hacia la manufactura propia al ver «que se necesitaba el producto terminado» debido a los cambios del mercado, transformándose en una marca de confección a medida y personalización absoluta.
La gran diferenciación de la sociedad en el mercado premium radica en su flexibilidad y en una atención al cliente de máxima proximidad. Mendoza destaca con orgullo «la capacidad de reacción y el trato con el cliente final» como sus grandes fortalezas frente a las corporaciones tradicionales. Al ser una estructura ágil, los compradores no tratan con un equipo enorme, sino directamente con ella, lo que hace que «la comunicación sea mucho más fluida». Esta exclusividad ha atraído a una selecta cartera internacional de banqueros, coleccionistas de arte o diseñadores americanos, e incluso realizan la marca blanca para gigantes del sector como el grupo LVMH, consolidando un modelo enfocado a la clientela que busca «el lujo silencioso».
